domingo, 16 de junio de 2013

Sangre y fuel-oil

Abro los ojos y resulta que estoy en una cafetería, una muy grande y con mucho humo, y la chica de la mesa de enfrente se ruboriza y mira nerviosa hacia otro lado. Porque la he descubierto mirándome. Porque cualquier otro podría haberla visto. Así que me incorporo tragando la saliva reseca de la cabezada de treinta minutos que he echado —hace tiempo que eso es lo más que consigo dormir— y estiro la mano para agarrar la copa mediada de vino del Rhin que pedí al llegar.
—Sabe a meados, ¿eh?
Hay un tipo de negro a mi lado. Corte militar. Pequeños ojos oscuros. Dientes amarillentos. Y por el tejido de su guardapolvos, dicen que es piel de tiburón, shagreen, y por la sucia mueca en ese rostro ajado que ronda los cincuenta poniendo de manifiesto que sabe quién soy deduzco que pertenece a la Nueva Stasi.
—Tiene ese punto a hidrocarburo que tanto me gusta —rezongo acabándolo de un trago y veo desaparecer a la chica con el vestido ajustado—; si te repugna quizás sea porque has nacido en la época equivocada.
—En absoluto. —Da una calada a su cigarrillo a través de una boquilla lacada en ámbar—. ¿Ingwolf, verdad?
—¿Estarías ahí sentado si no lo fuese?
—Nos ha costado bastante dar contigo.
—Bastaba con que me hicieseis una llamada.
—No tienes teléfono, no tienes casa…
—Cierto, llevo semanas durmiendo en cafeterías y duchándome en casas de amigos.
La densa humareda de tabaco del local no es suficiente para ocultar a mis ojos las siluetas de un par de tipos duros moviéndose por el local. Una parodia de maniobra envolvente. Y agarro uno de los cigarrillos del hombre del gobierno antes de continuar.
—Supongo que la idea es detenerme.
—Nadie puede azuzar a las masas contra el Estado y salir impune. —Toma aire—. Prometo ser rápido y a tu familia sólo se le cobrará una bala; tienes mi palabra.
—¿En serio? —inquiero acercando mi rostro al suyo—. A ver qué te parece mi oferta, seré aun más rápido y no le cobraremos nada a la tuya.
Mira sin comprender segundos antes de que uno de mis hombres lo atraviese en el costado en repetidas ocasiones con una navaja. Una, dos, tres veces y el tipo fuerza una sonrisa carmesí mientras, a la altura de su hígado, se entremezclan la sangre y el carburante al salir a borbotones. Mi otro hombre, el que fue hacia la puerta, asiente haciéndome saber que el Infierno se va a desatar en breve sin que la treintena de snobs que forman la clientela puedan siquiera imaginarlo.
Y mientras, alrededor, revolotean las notas de un viejo tema de Andy Williams…

6 comentarios:

Laura Noestá dijo...

Hoy estoy espesa y el humo de tu relato me nubló más, si cabe... Pero no tanto para que lo disfrutara y mucho!!!

"...si te repugna quizás sea porque has nacido en la época equivocada..." Me encantó esta frase, me hizo pensar que muchas veces me siento así, como si hubiera nacido en la época equivocada.

Besos y feliz inicio de semana

Bee Borjas dijo...

Muy bueno, Borja! Me ha gustado mucho, amigo. Tienes un estilo muy personal para escribir. Me gusta esa onda thriller bizarro. Un placer leerte. Un saludo para tí!

Maman Bohème dijo...

Muy interesante tu blog. Me gusta como escribes...este relato en particular... parece como si estuvieras realmente viendo una película...fantástico...!!!
Y me gustas porque todos tus escritos tienden a lo revolucionario...eso es genial...
Un abrazo!!!!!!!!!!!!!!!

LGG dijo...

Maravilloso. En unas pocas lineas construyes un mundo y me dejas con ganas de saber más.
¡Un abrazo!

Borja F. Caamaño dijo...

Laura: Supongo que en algún momento todos hemos llegado a pensar/desear que hemos nacido en el momento equivodado; en otro tiempo podríamos haber dado lo mejor de nosotros.

Beeborjas: Agradezco que una cuasitocaya describa como thriller bizarro uno de mis escritos... es quizás una de las críticas más sugerentes que he recibido.

Bohème: Creo que si perdemos el instinto revolucionario lo perdemos todo; en base a los cambios, bruscos o no, se ha sustentado nuestra evolución... para bien o para mal.

LGG: La verdad es que me ha costado encontar el tono aunque hace tiempo que ronda mi cabeza ese fabuloso universo Dieselpunk donde pretendo ubicar una serie de novelas cortas... veamos si no desfallezco de camino.

Ángeles dijo...

Rápidos, contundentes y certeros. El cuento y los navajazos, I mean.
Muy logrado, sí.