miércoles, 18 de febrero de 2015

Bluebird [8]


El dolor es difícil de sobrellevar, más aun ser consciente de que ha perdido un brazo, pero continúa caminando. Un pie tras otro sin dejar de apretar el pulsante muñón abrasado. Un nuevo puñado de calmantes —en realidad Encaje Negro—, sin valorar el riesgo a volverse adicto... o algo peor.
Grey va unos pasos por delante y hace tiempo que no vuelve la mirada.
Un reflejo azulado más allá de las cumbres de aluminio, vidrio y hormigón. La insinuación de un amanecer que no llega. Los destellos en los límites de su visión, latidos en un miembro que ya no tiene, y el hedor a carne quemada; la suya. Dientes apretados y una brutal convulsión cuando el supresor de dolor (al fin) comienza a hacer su efecto. Un atisbo de claridad. El canto de un ruiseñor pero Cenoura es consciente de que no es real; el último pájaro murió en el 2057.
—¿Falta mucho? —lo asedia el mercenario, sin cambiar ese tono neutro de voz.
Y las palabras le llegan al brasileiro como en tonos gris azulados.
—Y-ya casi estamos...

 
Arrastra los pies, asfalto mojado y restos de embalajes, escuchando todavía el trino de una bandada de aves. Sacude la cabeza. Parpadea, y al volver a abrir los ojos han transcurrido varios minutos y puede que tres manzanas del suburbio industrial en el que se encuentran.


Un nuevo parpadeo y apenas puede oír la voz de Grey, que tira de su brazo enajenado al verse rodeados por al menos una docena de humanos al borde del colpaso cibernético. O droids que alguna vez fueron hombres pero que, ahora, tan solo son un vestigio deformado de aquello en conexión directa con algo vagamente superior.
—¡Despierta!
Y de golpe recupera los sentidos, al menos puede oír y cree ver la realidad más allá de las luces.
—Tranquilo... G-grey —consigue mascullar—; estaban esperando por nosotros.
El mercenario no está convencido pero Cenoura le insiste, no hay otra cosa que puedan hacer, de modo que el escort baja sus armas molesto. No le place en absoluto esta situación. Y ambos hombres se dejan guiar por esos montones de carne y metal. Cúmulos de implantes reciclados, de repuestos orgánicos comprados al peso, revestidos solo aquí y allá (malamente) con parches de cuero cabelludo donde habría de haber piel... y con ojos apagados y turbios como leche cortada con agua.
Parpadea otra vez y están bajo techo, rodeados de macroservidores enganchados a la red.

Y hay un ser andrógino allí al fondo, sumergido en un estanque bajo el enorme holograma computacional de una cara, con varios interfaces conectando su cerebro a los componentes de ese ordenador que es toda la estancia. Un ente del que no demasiados han oído hablar —y de estos solo unos pocos no lo consideran un mito—, y el brasileiro reconoce algo muy similar al miedo en los rasgos casi divinos de su compañero.
—Mitra —murmura Grey—. ¿Dónde diablos nos has metido?
Pero Cenoura no responde porque otra voz, esta metálica, resuena con más fuerza en el lugar.
—¿Y bien, Sandro?

—Ahí tienes lo acordado... —indica manteniendo la consciencia con dificultad, mientras señala en dirección a Grey con el brazo que le queda.
—No se puede negociar con una Inteligencia Artificial —protesta Grey acusándolo con un dedo—. Nos has condenado
El ser conocido por el nombre de Mitra se desconecta y sale del estanque, con una celeridad sobrehumana, para rondar al mercenario como una araña en torno a la presa que ha caído en su red.
—Así que... —afirma colocando su rostro inexpresivo a un palmo del de aquel— tengo ante mí al auténtico Dorian Grey; gran soldado y amante legendario.
Y Cenoura apenas puede contener su risa al constatar el estupor que domina al mercenario... antes de que todo se vuelva negro.

17 comentarios:

Cayetano Gea dijo...

Un guión muy plástico y visual. Se masca el aire contaminado y oscuro tras un desastre sin precedentes. Valdría lo mismo para una película del género que para un cómic cifi de los años 80 con ilustraciones de Juan Giménez, Moebius y otros de los que andaban por Totem, 1984 o similares.
Un saludo.

Rafa Hernández dijo...

Joder que calvario está pasando esta pobre criatura.

Abrazo Borja.

Luis Antonio dijo...

El relato atrapa al lector y lo hace partícipe de las emociones. Te felicito.

Saludos muy cordiales

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Un relato del tipo apocalíptico que atrapa al lector desde el inicio. Muy bien descrita la atmósfera opresiva.
Saludos

Gabriela dijo...

No podía dejar de leerlo, casi conteniendo la respiración además. Tuve que volver a leerlo, ya con más calma.

esteban lob dijo...

Felicitaciones Borja. Es una trama inquietante y adictiva, que con brevedad y talento nos trasporta por emociones de desesperanza e ilusión.
Como se comenta más arriba, es conveniente volver a leer para captar escenas muy gráficamente expuestas tal vez desde ángulos diferentes.

DULCINEA DEL ATLANTICO dijo...

Inquietante y con una atmósfera irrespirable trascurre la acción en esta historia donde los personajes son víctimas de su propia desgracia.
Mis felicitaciones.
Pasaré por aquí.
Un abrazo .
Puri

Rayén dijo...

En el mes del amor y la amistad todo mi cariño para ti amig@ y ojalá todos los días esten llenos de detalles bellos: de sol y de pétalos.
Muac, muac.

Nica dijo...

Pedazo de guión! Veremos como sigue...
Abrazo grande!!

Beauséant dijo...

no sabía que no se podía negociar con una IA :)

Eso explica porque mi ordenador no me hace caso..

TORO SALVAJE dijo...

Hasta sale Dorian Grey.
Estás en todo.

Saludos.

Borja F. Caamaño dijo...

Ciertamente, CAYETANO, si bien era muy joven para haber disfrutado de esas publicaciones ochenteras en el momento, si que he rebuscado en el desván entre aquellas que dejó mi viejo antes de abandonar este mundo... agradezco la comparación por lo que implica.

RAFA, calvarios pasamos todos aunque no hagamos partícipes a los demás como indica LUIS ANTONIO que sucede con el texto.

MÓNICA, GABRIELA y NICA, me enorgullece el haber sido capaz de captar vuestra atención; todavía más que ESTEBAN haya opinado que he conseguido trasportar a algunos por emociones de deseperanza e ilusión. Bajo una afmósfera irrespirable e inquietante, que menta DULCINEA.

RAYÉN, gracias por tu visita, y a habituales como BEAUSEANT o TORO tan solo decir que la saga continúa...

MaRía dijo...

Muy buen relato, no vale rendirse en la lucha cuando se quiere llegar a la meta se llega incluso cuando piensas que te han amputado el alma
Un abrazo

pd/ tremenda música eriza la piel

LAO Paunero dijo...

Interesante e intrigante historia que atrapa para releer y continuar. Un gusto haberte conocido amigo.

El collar de Hampstead dijo...

Trepidante alarde de imaginación.
El final es fantástico.

Besos

Lola dijo...

No hay que rendirse, la vida trae cosas insospechadas, duras e intrigantes, que desde el primer momento se hace interesante. Un saludo.

JUAN FUENTES dijo...

Agradecido por el commentário a la fotografia
Saludos desde jerez